lunes, 8 de febrero de 2010

La tumba misteriosa (VII)


En 1980, la Autoridad Israelí de Antigüedades catalogó cuatro de los osarios encontrados en la tumba de Talpiot como osarios sin inscripciones. Pero eso no significa que no tuvieran nada: varios mostraban rosetas decorativas en los costados, y en el panel trasero del osario catalogado 80/506, se encontró una marca cruciforme (ver fotografía). Dicha cruz se descartó inmediatamente como símbolo cristiano y se identificó como una marca del artesano. En efecto: era costumbre habitual en el siglo I que los artesanos que elaboraban los osarios realizaran marcas en forma de cruz en algunas caras para indicar cómo debían de alinearse las tapas con las cajas. También era frecuente encontrar osarios con rosetas cruciformes empleadas como elementos decorativos, pero sin relación alguna con la simbología cristiana.

La tumba misteriosa (VI)


En Jerusalén, en la quinta estación de la Vía Dolorosa, el vía crucis que recorrió Jesús con la cruz a cuestas, se puede leer la siguiente inscripción: “Simoni Cyrenaeo. Crux imponitur”. Fue allí donde, según los evangelios, se produjo el encuentro entre Simón el Cireneo y Jesús, cuando, tras haber tropezado y caído con la cruz, Simón, que había venido desde Cirene, ayudó al Nazareno a cargar con ella. Simón y su hijo Alejandro se encontraban entre los primeros seguidores de Jesús. Los expertos están de acuerdo en afirmar que su osario fue hallado en 1941, aunque, curiosamente, hoy descansa ignorado debajo de un estante en un almacén del departamento de arqueología de la Universidad Hebrea. Los nombres de Alejandro, hijo de Simón (Alexandros Simonos), y Simón aparecen labrados en caras opuestas de dicho osario, sugiriendo que los restos de ambos personajes, hijo y padre, fueron depositados en su interior. En la tapa puede leerse “Cirene”, región de la Libia moderna.

domingo, 7 de febrero de 2010

La tumba misteriosa (V)


En capítulos anteriores vimos cómo en tres de los osarios de la tumba de Talpiot se habían encontrado cuatro nombres: Jesús, José, María, Mateo. En un cuarto osario los arqueólogos encontraron otra inscripción en lengua hebrea: “Yosha”, un raro apodo de José. Tan raro, que de todas las inscripciones de osarios jamás halladas, no hay otra en la que se escriba así el diminutivo de José. Según la ley judía, si alguien tiene un apodo, éste se ha de poner en su ataúd o sepulcro.

La tumba misteriosa (IV)


Si el osario encontrado en la tumba de Talpiot con la inscripción “Mariah”, al que aludíamos en el capítulo anterior, fuese el de la virgen María, esperaríamos hallar en la tumba familiar otros nombres relacionados con su genealogía. La pregunta es: ¿se ha encontrado algún nombre en el resto de los osarios con inscripciones que podamos vincular a la madre del Jesús bíblico?

La tumba misteriosa (III)


El Jesús de los evangelios fue hijo de de María y José. Pero lo que mucha gente no sabe es que según la tradición cristiana tuvo dos hermanas: Miriam y Salomé. Y el evangelio de San Mateo nos dice que tuvo cuatro hermanos: Simón, Judas, Jacob (Santiago) y José.

La tumba misteriosa (II)


El primer osario contenía en una de sus caras la inscripción “Yehshúah Bar Yoshef” (Jesús, Hijo de José) escrita en arameo con trazos poco elaborados. El primer nombre aparecía precedido por una marca en forma de cruz de significado desconocido. Los nombres de Jesús y José eran relativamente comunes en el s. I, así que el descubrimiento pasó bastante desapercibido.

sábado, 6 de febrero de 2010

La tumba misteriosa (I)


El 28 de marzo de 1980, un grupo de obreros que construían un bloque de apartamentos en la localidad israelí de Talpiot, al sur de Jerusalén, descubrieron la entrada a una tumba familiar del siglo I. Las excavadoras destruyeron un muro y parte del tejado, pero revelaron una entrada decorada con un símbolo formado por un círculo encerrado bajo una V invertida (ver foto).En los meses posteriores se realizó la excavación de la tumba por arqueólogos de la Autoridad Israelí de Antigüedades (IAA).