
En el monte de los olivos, sobre el lugar en el que, según San Lucas, lloró el Señor al ver la futura destrucción del Templo de Jerusalén, se alza hoy el santuario de Dominus Flevit, construido en 1891 por monjes franciscanos. En 1953, durante una reforma del monasterio, quedó al descubierto un cementerio de dos mil años de antigüedad. Bellarmino Bagatti, un arqueólogo muy conocido, excavó parcialmente la necrópolis, y tras estudiar los osarios, afirmó que pertenecían a los primeros seguidores de Jesús.